VOLVER (presentación ‘Estandarte 2018′)

16 ene 2019


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Los coches andan solos, un algoritmo llamado ‘Siri’ nos dice el tiempo que va a haber en la ciudad donde somos forasteros, el GPS nos lleva al sitio que queremos en cualquier lugar del mundo. Los millenials,  hijos del siglo 21, nunca se han sentado en un banco a comer pipas con el chico o la chica de la que se han enamorado, ya que la primera vez que hablaron con ella ya lo sabían todo, lo habían visto en las redes. La primera conversación no es que sea diferente ahora, es que ahora no existe. El primer abrazo, el primer beso, ese gesto de cariño cargado de nervios y de adrenalina lo han sustituido por el estrés de mirar cientos de fotos descontextualizadas con el que dicen creer conocer a la persona en cuestión. Mientras Amazon abre tiendas sin personas y el autobús se llena de viajeros con auriculares, mientras los conductores de coches llegan a un semáforo en rojo y sacan su móvil huyendo despavoridos de pasar un minuto de sus vidas consigo mismos, mientras todo eso ocurre, estas personas del Cautivo nos invitan a volver.

Volver al papel. Toda una provocación. El mes de enero llegaban a los quioscos los últimos ejemplares de dos míticas revistas españolas: Tiempo e Interviú, después de casi 40 años en el mercado. Los datos del estudio general de medios son irrefutables: sólo en 2017 la prensa escrita ha perdido 900.000 lectores. Ahora hay 9 millones de españoles que leen la prensa en papel, por los 20 millones que lo hacían en 2008, hace diez años, menos de la mitad. Las víctimas colaterales de la crisis de los medios escritos, además de los quiosqueros (que han perdido sólo en 2017 mil puntos de venta), son nuestras vidas, que han dejado escapar ese microplacer cotidiano, el de la lectura. Nuestras vidas han perdido, en muchos casos, esos pocos minutos que dedicábamos a estar en silencio, encontrándonos con nosotros mismos, en esa experiencia que se antoja casi mística, la lectura de algo escrito en un papel.

Volver es hoy para mí no sólo una metáfora, sino una realidad. Justo aquí abajo comencé mi primera experiencia laboral; fueron varios años trabajando en el departamento de discos del Corte Inglés, donde mi jefe, Paco Caro, sevillano, era un amante de la Semana Santa. Y una de las caras que solía ver deambulando por los estantes de los discos es alguien que está muy cerca mía ahora mismo, alguien de esta casa. Probablemente Pepelu Ramos no se acuerde, pero yo sí. Hace casi veinte años de aquellos encuentros, pero no se me olvidan. Nunca te olvidas de alguien a quien admiras. Yo te admiro Pepelu, y nunca te lo he dicho, ojalá seas pregonero de la Semana Santa. La ciudad es infinitamente mejor porque existes. Recuerdo cómo nos entregabas ilusionado aquellas entradas para el concierto de Bajo Palio hace más de viente años; recuerdo cómo entrevistaste a mi hermano cuando fue al programa y consiguió, gracias a vosotros, una túnica para poder salir por primera vez en la Sangre, que era su sueño. Y te recuerdo cuando, ya universitario, venías por aquí y me decías cosas como: “cada año tenéis esto más pequeño”, te quejabas. La música dejaba de ser un aliciente comercial y el espacio reservado para ella dejaba de ser extenso para terminar siendo minúsculo, como hoy en día. A Pepelu creo que también le gustaba volver, porque buscar entre los discos de jazz probablemente suponía para él sumergirse en un carrusel de recuerdos que, si no pudiera experimentar la búsqueda de esas portadas, mirar los títulos de las canciones, tocar los discos, se podrían perder. Spotify no es lo mismo. Porque ahí no puedes tocar nada. La música en ‘streaming’ está demasiado lejos como para sentirte conectado a ella. De la misma forma que un PDF está demasiado lejos como para que siempre sea más bonito sacar un Estandarte y bordarlo en el papel. Siempre mejor tocar, y siempre mejor cerca. Y de eso sabéis mucho, no es casualidad que el Cautivo y la Trinidad estén tan cerca, casi los puedes tocar en San Pablo. Ésa experiencia, es inigualable. Ése es el fenómeno del Cautivo, la cercanía, el tacto. Y a ello nos invitáis ahora los cofrades del Cautivo, a la cercanía, al tacto, al papel. Pepelu también nos invita a volver con un bonito texto sobre Antonio Corrales, donde usa el lenguaje de la calle, de las aceras, donde hay nombres de siempre, del Cautivo, de la Trinidad, de Málaga.

Me encanta esa palabra, volver. Volver siempre es bueno, porque uno vuelve a donde un día estuvo a gusto. Volver es romántico, como lo es presentar una publicación en papel hoy en día, todo un acto de romanticismo en el más puro sentido etimológico de la palabra. Volver significa papel. Volver significa oler. Volver significa tocar, porque las revistas se leen y se tocan, es imposible hacer una cosa sin la otra, el tacto forma parte del la experiencia de la lectura, del mismo modo que lo hace el olfato, no creo que haya nadie aquí que no reconociera el olor de la Casa del Libro, o el olor de un periódico. Seguro que Carlos Ismael podría haber entrevistado a Jorge Salinas vía Skype o con preguntas escritas a través de correo electrónico, pero prefirió volver a calle Jaboneros, volver a la conversación con una cerveza de por medio. En esa entrevista, el botellín de cerveza es clave, nos da una idea de la cercanía del encuentro, del nivel de detalle del entrevistador. Ya la leerán.

Dice el editorial del Estandarte de este año que “el tiempo pasa siempre por algo”, y yo me atrevo a decir que el tiempo, muchas veces, pasa para que podamos volver.

Tras la carta del hermano mayor y del director espiritual, Fran Cabello nos habla de Antonio Garrido Moraga. Yo, que crecí escuchando al profesor, sólo puedo acompañaros en la admiración hacia este malagueño orgulloso de sus raíces y enamorado del conocimiento.

Si la cerveza fue clave en la entrevista a Jorge Salinas en este número de Estandarte, no dejéis de fijaros en la Barbie que, Rocío, la hija de Jorge, manipula mientras su padre es entrevistado por Carlos Ismael. Tiene toda la razón del mundo Carlos cuando afirma que la renovación del pregón debe venir de la mano de gente como Jorge, gente que aporte, que sume, que tenga humor, y que sea capaz de conmover con la palabra. De nuevo, volver al relato, a las palabras. Porque podremos modernizar todos los canales de comunicación como quiera la tecnología, pero la capacidad de conmover sólo será posible con la palabra.

Tras un besapié y misa de campaña extraordinarios el pasado mes de mayo, el Cautivo abandonó San Pablo para ser sometido a un proceso de restauración avalado por un profundo estudio del profesor Miñarro a la talla. Tras la aprobación por parte del Cabildo, el profesor procedió a realizar este trabajo. Buena cuenta de ello, tanto argumental como gráficamente, la tienen en un profundo artículo firmado por Miñarro, que pueden complementar con el visionado en YouTube de la conferencia que ofreció él mismo tras el citado proceso.

Como contrapunto a este artículo sobre la restauración de Jesús Cautivo, Javier Melero le da la vuelta a la tortilla y pasamos del trabajo artesano y tradicional del profesor Miñarro al uso de la tecnología y la simulación 3D más actual, de la mano de otro profesor, el anteriormente mencionado Melero, de la UGR. Artículo interesante para los amantes de la tecnología, con un vocabulario adaptado a todo lector y expresado de forma muy didáctica, para que todos podamos entender en qué consistió este trabajo, denominado ‘Backup3D’. La ciencia y la fe, un binomio tantas veces incomprendido, una vez más se dan la mano para perpetuar al Señor de Málaga, ya que, para aquellos que no lo sepan, una digitalización de este tipo (que ya ha sido realizada por múltiples imágenes religiosas de Andalucía), permite poder recrear la imagen digitalizada total o parcialmente y a cualquier escala en cualquier momento.

Lo mejor de una cofradía nunca son las cosas, siempre son las personas, el patrimonio humano. Siempre he pensado lo difícil que es gestionar una cofradía como el Cautivo, una institución que debe velar por uno de los iconos más venerados del Cristianismo, al que se acercan miles de personas que ni conocen, ni quieren conocer la cofradía, pero que quieren dialogar de tú a tú con el Cautivo, en su parroquia, en su sitio. Como dice el jesuita José Mª Rodríguez Olaizola, “en la vida, que nuestras palabras sean puente y nuestros corazones casas de acogida”, y el Cautivo es puente, tendido para que muchas personas puedan llegar a la trascendencia; y casa de acogida, donde se propicia el encuentro diario y anónimo de aquellos que peregrinan diariamente a San Pablo.

Podemos leer también sobre las novedades relativas al tradicional acto en el Hospital Civil durante el traslado de los titulares. Adaptarse, respetando aquello de lo que somos depositarios, creo que es la labor fundamental de las cofradías, y buena cuenta de ello nos da José Francisco Díaz, con los detalles de este cambio de emplazamiento del acto, que no busca más que facilitar la participación en el mismo de cuantas más personas mejor.

Ignacio Castillo nos habla sobre el cincuentenario, ya que este año se cumplen 50 desde la llegada de la Virgen de Buiza a Málaga. Una efeméride de esta envergadura que viene acompañada de un programa de actos ambicioso que a buen seguro sirve para seguir tendiendo puentes, uniendo a los hermanos. Además, servirá para reforzar el carácter concepcionista de la Cofradía, desconocido para muchos, pero muy presente en la historia de esta institución.

Y de nuevo mezclamos lo tradicional con lo contemporáneo. En Estandarte pueden leer sobre los carteles que la cofradía ha presentado recientemente, tanto el del Lunes Santo como el del cincuentenario. Pero yo quiero fijarme en un elemento de contemporaneidad que para muchos pasa desapercibido: la presencia de elementos propios del mundo virtual de las redes. Todas las cofradías están presentes en las redes sociales, y los motivos para estar ahí son múltiples, pero el más importante es que las cofradías son iglesia peregrina, y la iglesia peregrina debe estar donde está la gente, y la gente está en las redes. En el Evangelio según San Mateo nos dice Jesús: “id y proclamad que el Reino de los cielos está cerca”. Que en el cartel del Lunes Santo aparezca el perfil en twitter de la cofradía así como la etiqueta #LunesSantoMálaga es un altavoz más, que puede llegar a límites insospechados, para seguir proclamando las escrituras.

Y de la mano de las redes sociales, Juanma Sánchez, diseñador gráfico y fotógrafo, cuya obra gráfica pueden contemplar en esta revista que hoy presentamos, nos habla también de la imagen de marca elegida por la cofradía para el cincuentenario. Es la primera vez que se analiza tan pormenorizadamente un logotipo en un documento oficial de una hermandad malagueña, algo impensable unos pocos años atrás. Los colores, la tipografía utilizada en el texto, los elementos elegidos, nada es arbitrario, nada es fruto del azar o de un impulso. Tanto en el logo del cincuentenario, como en la imagen corporativa de la cofradía, como en el diseño y maquetación de esta revista Estandarte que están a punto de disfrutar, todo está perfectamente pensado y consensuado, fruto del gran trabajo de comunicación que lleva realizando el Cautivo en los últimos años, coordinado por Pedro Jerez, responsable de comunicación de la institución y que imprime de un fuerte carácter profesional y personal los elementos comunicativos que impregnan la vida de la cofradía.

Lo que se está haciendo en esta casa, presente en todas las redes sociales, con una web cuidada al detalle, dando buena cuenta a los diferentes medios de comunicación de todo, es algo sin precedentes en la vida de las cofradías malagueñas, muestra de ello es que es el perfil con más seguidores de una cofradía malagueña, y además una de las pocas de Andalucía que cuenta con la verificación de Twitter. Entiendo que para aquellos alejados de las redes este dato sea irrelevante, pero para los “hijos de nuestro tiempo”, créanme que significa mucho. La plataforma digital Twitter tan sólo reconoce oficialmente a instituciones con cierta relevancia y repercusión que superen lo local, es decir, esta verificación pone de manifiesto que el fenómeno del Cautivo es algo mundial, y eso, para una institución evangelizadora, alcanza todo su sentido, tanto en el mundo real, como en el virtual.

Me gustaría terminar agradeciendo al grupo humano que hay detrás de la revista, sobre todo a Pedro Jerez, Fran Cabello, Pepelu Ramos y Juanma Sánchez. Y no es un agradecimiento por su magnífico trabajo, que todos podemos ver plasmado en esta publicación, y que es fruto de una dedicación exquisita a esta maravillosa tarea de juntar letras e imágenes y ponerlas al servicio de la comunidad, no. Me parece fantástico que no seáis gente que sale en la foto. El trabajo callado, anónimo, entregado, entusiasta, ilusionado, habla por sí mismo. Como el de otras personas que me vinculan a esta cofradía trinitaria, como Antonio Jiménez, que también dirigió Estandarte o Chipi, cuyo trabajo silencioso sigue ahí, latente, sin nombre ni apellidos, sólo con hechos. Y al capitán del barco, Ignacio Castillo, no sólo darle la enhorabuena por esta magnífica publicación, en la que durante muchos años ha puesto cientos de horas y de ilusión, sino también poner en valor su versatilidad, ya que no todas las cofradías tienen la suerte de tener un hermano mayor, que además es periodista, y que sigue siéndolo afincado en los principios de la honestidad y objetividad, y que por cuyas manos han pasado todos y cada uno de los artículos que llenan este Estandarte de 2018, para ser ultimados o corregidos, siempre buscando la excelencia de la publicación. Y siempre en la sombra, como dije antes, huyendo de los focos.

En un mundo donde las fotografías han pasado a ser casi más importantes que la realidad fotografiada, presenciamos escenas rocambolescas de personas que prácticamente sólo existen en fotos y siempre aparecen en una realidad magnificada carente de raíces y de autenticidad. Aquí veo justo lo contrario. Veo historias. Veo vivencias. Veo horas de trabajo. Veo mucho amor, amor a la Trinidad, al Cautivo, y a la ciudad de Málaga.

 

Enhorabuena. Muchas gracias.

Málaga, 26 de febrero de 2018.

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