La docencia de Rafa Nadal

24 abr 2016


Escribo estas líneas tras disfrutar de una tarde de tenis viendo a Rafa Nadal, que acaba de ganar al japonés Nishikori en la final del Godó, en Barcelona. Nuestro flamante campeón, en la entrega de trofeos, coge el micrófono y se dirige al público en español y catalán, mientras que para felicitar a su oponente lo hace en inglés. Yo reflexiono. Yo me acuerdo de Sergio Ramos, Mariano Rajoy o Zapatero.

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Automáticamente navego por los dos principales diarios deportivos españoles, MARCA y AS, para comprobar que en ninguno de los dos nuestro Rafa merece la foto principal de portada. Sale Bale, el del Madrid, en ambos medios, protagonizando sendas noticias vacías. Increíble.

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Rafa no es el número 1 por jugar el mejor tenis, que también. Lo es porque tiene humildad y sentido común. Sin quitarle ningún mérito a Rafa, hablar varios idiomas para un deportista de proyección internacional es lo normal. Que Guardiola se propusiera aprender alemán durante un año y lo consiguiera, también. Lo que es noticia es lo contrario, y no lo es. Y ensalzar ese manejo del idioma, de forma reiterada, lo que realmente deja entrever son nuestros propios complejos lingüísticos.

Dijo Mandela: “Si le hablas a un hombre en un idioma que comprende, el mensaje le llegará a su cabeza. Si le hablas en su idioma materno, el mensaje le llegará al corazón”. Pero en este mundo de cultura investment, estos tipos tan famosos deciden en qué invierten su tiempo. No se trata de llegar al corazón, se trata de optimizar su tiempo y sus ingresos. Aprender un idioma sólo les parece una opción a tener en cuenta si les reportará un beneficio de algún modo. Así, tipos como Beckham o Sergio Ramos nunca cuidarán ese aspecto. El uno no lo necesitó pese a estar cuatro años en España, lo tenía todo. El otro no lo necesita ni lo necesitará, también lo tiene todo. Menos sentido del ridículo.

Ridículo. Ridículo es ser el mejor futbolista del planeta y no poder comunicarte con él porque no sabes inglés. Que tu camiseta la tengan niños que no tienen qué comer. Y que te pasees por los juzgados por ladrón. Maldita cultura investment.

Sé que soy demasiado pesado con esto, pero el tipo de deporte también influye. Todavía recuerdo como Rafa Nadal, siendo atacado en directo en una rueda de prensa sobre las acusaciones vertidas sobre él por parte de la ex ministra francesa, Roselyne Bachelot, que lo acusaba de doparse, respondía en inglés: “Nor I did it or I’ll do” [ni lo hice ni lo haré]. En el mundo del fútbol, las acusaciones de este tipo suelen ser caldo de cultivo de una sucesión de insultos y menosprecios públicos que acrecentan el descrédito de esta gente. Acordaros de esos tweets intercambiados entre Piqué y Arbeloa, verdaderamente lamentable.

A Rafa hay que agradecerle su humildad. Y también su docencia. Es profesor, y ejerce cada vez que le ponen un micro. Está con mis alumnos más tiempo que yo. Y los mensajes terminan llegando.

Sergio Ramos una vez se sintió molesto en una rueda de prensa porque a un compañero le preguntaron en catalán y él decidió empezar a hablar en andaluz. Sergio Ramos seguirá contestando en andaluz. Rafa, en lo que quiera.

 

Los valores llegan y se quedan.

 

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