Es #Málaga, John.

20 dic 2015


Los-Beatles-con-la-policía-de-Birmingham.-Foto-West-Midlands-Police-DP

Reconócelo: te despiertas con la radio, ya sea en días laborables o en fines de semana; y mientras lees, estudias, haces de comer, preparas el desayuno o te duchas, tarareas canciones. Y lo hacemos porque sentimos placer, la música es una aglutinadora de placer. Liberamos mucha dopamina cuando la escuchamos o cantamos, incluso cuando sólo la pensamos. Y es este neurotransmisor el que nos saca la sonrisa. La vida no sería igual sin la música. Es imposible que no te guste ningún tipo de música, imposible.

La historia de la música abarca todas las sociedades y épocas; es una manifestación cultural universal, ligada a la técnica, la economía, la política, la vida y los ideales de las personas.

Y no hay nada como los sonidos para viajar por épocas, civilizaciones y lugares. Para reconocernos en otros contextos, y, sobre todo, para imaginar. La música es para todos, lo que los cómics o los juguetes para los niños, una herramienta que nos permite imaginarnos historias y personajes.

Lo volvieron a hacer. Los músicos de la Banda de Cornetas y Tambores del Paso y la Esperanza, bajo la batuta de Alfonso López Cortés, volvieron a llevarnos por un viaje sonoro donde se mezclaron el pop, el soul, el jazz o el rockabilly. Las caras de satisfacción y nervios del subdirector musical, Mario Gutiérrez, o de Dani Zumaquero y Gonzalo González, siempre atentos a que nada sea fruto de la improvisación, transmitían la sensación de que estábamos viviendo algo grande.

En una instrumentación sin precedentes para el genero de cornetas y tambores que Alfonso llevaba rumiando desde el mes de agosto, la sala falla del Conservatorio Superior de Música de Málaga se transformó en un club donde lo único que faltó fue oscuridad, y que algún espontáneo se levantara a bailar. No hay que olvidar la dificultad de transmitir esa instrumentación a las cornetas, que son otra historia, con una gran complejidad que Alberto Zumaquero siempre resuelve de forma magistral.

Como hicieron el año pasado, empezaron con un popurrí andaluz de villancicos, así como para despistar, ya que estábamos en un concierto de Navidad. Era difícil engañar a la audiencia, que esta vez sabía a lo que venía, y venía a dejarse sorprender.

Stevie Wonder, Aretha Franklin, Ray Charles, Tina Turner, Aerosmith, Rolling Stones, Frank Sinatra, Elton John o incluso sonidos orquestales como los de la London Symphony Orchestra han versionado temas de los Beatles, el grupo más versionado de la historia de la música. Faltaba la versión de esta banda, que en tan sólo 8 minutos, logró condensar seis himnos del cuarteto de Liverpool: Hey Jude (intro), Let it be, Can’t buy me love, Twist & Shout, All my loving, Yesterday y de nuevo Hey Jude, sabiamente elegido como tema final. La dificultad versionar a este grupo en este género radica, sobre todo, en que muchos de los temas de los Beatles no son demasiado instrumentales, ya que es la voz la principal protagonista; cuestión que a buen seguro ha supuesto un quebradero de cabeza a la hora de elegir los temas, que no pudieron ser mejores. De diez.

John Lennon, capaz de poner a parir muchos de sus propios temas, como ob-la-di, ob-la-da, Lady Madonna o Hello, Goodbye y de alabar a sus imitadores, a buen seguro, si escuchara este corte, se preguntaría: “¿en qué parte de América hacen esta maravilla?”. Habría que responderle: “Es Málaga, John”.

Diez sillas vacías en el frontal del escenario. Así nos miraba la banda para su tercera interpretación. Tras la presentación del director, fueron subiendo sus ocupantes, los saxofonistas, una colaboración inédita en cornetas y tambores.

Adrián Gaona, clarinetista de la BM de la Esperanza, como saxo soprano; Adrián Ruiz, director de la BM del Rincón de la Victoria y profesor de saxo de la BM Expiración; Guillermo Fernández, profesor de saxo de la Banda de Eloy García y María José Miguel fueron los saxos altos. Los tenores: Daniel Hidalgo, profesor de saxo de la Trinidad Sinfónica; Eugenio Fernández, profesor de saxo de la BM Esperanza, junto a Irene Serrano y Rosa Artola. Y Pablo Vargas y Juan Muriel como barítonos. Estos músicos formaron la sección de viento-madera, que se unió a la rítmica y de viento-metal, para hacer de la formación una auténtica banda de metales.

¿Y cuál era la sorpresa? Pues versionar a Henry Mancini, con uno de los temas más memorables de la historia del cine, ‘The Pink Panther’ [La Pantera Rosa]. Un tema de 1963 con reminiscencias jazzísticas, que nos lleva a esos relatos de intriga donde la banda sonora deja de ser protagonista para pasar a ambientar el relato.

Los acordes con guitarra eléctrica de Víctor García, afamado carnavalero de Alhaurín, basados en el tradicional villancico Jingle Bells, dio paso a la cuarta interpretación, Jingle Bell Rock, primer rock navideño [aunque más cercano al rockabilly] interpretado por el cantante estadounidense de country Bobby Helms y publicada un 23 de Diciembre de 1957.

De repente la sala se convirtió en una sala de fiestas americana, con las bolas de espejos y las luces de neón, donde la música disco, tan criticada en su época, hizo su aparición.

Era el turno de September, de Earth, Wind and Fire, single lanzado en noviembre del 78 y que es a día de hoy una de las canciones de la música disco que más a marcado a todas las generaciones. Un tema considerado como de buen rollo por sus creadores, que arrancó varias sonrisas y muchas ganas de bailar.

El colofón vino de la mano de James Brown, con su I Got You [I feel good], canción que lo lanzó a la fama mundial en 1965, justo el año en el que los Beatles conquistaban por segunda vez los EEUU repitiendo gira. Alfonso pidió algo que todos llevábamos esperando un rato, ¡aplaudir!

Espectacular conjunción de los saxofones y las cornetas, con los solos uno detrás de otro; mientras el punteo de la guitarra eléctrica nos iba levantando a todos poco a poco y las buenas vibraciones se podían palpar. La batería de Miguel Sierra era la autovía por la que discurría toda la formación, que en esta última interpretación, con los solos de Cristian y el grito a lo James Brown de Antonio Vera ‘Pitu’ final, nos dio una lección de música, y de lo erróneo de encasillar a este tipo de formaciones, capaces de hacer cualquier tipo de música. Capaces de gustar a cualquiera. Capaces de hacer Historia.

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