Adiós, Pathelin

1 oct 2018


PATHELIN

No soy sospechoso de estar en contra de nada ni de nadie. Ni de apoyar campañas de desprestigio en internet para nada ni nadie. Pero tras seis o siete años como cliente de Pathelin, y tras ir observando que el trato dispensado a los cliente va de mal en peor, simplemente quiero compartir este sentimiento de decepción con la empresa.

Frecuento los establecimientos ubicados en Atarazanas y Av. Carlos Haya. Desde siempre he notado que en ninguno de los establecimientos se ha cuidado nunca al cliente en ningún sentido. Vaya por delante que los empleados de la empresa hacen una labor estupenda y entregada, el problema está en sus responsables.

Ha habido Navidades en las cuales he pasado horas esperando, en una cola al aire libre que daba la vuelta a la manzana, para poder comprar un roscón de reyes. Un roscón que te venden a 30 euros. Sé el coste de un dulce de este tipo, y los beneficios que da son bastante interesantes. Horas en la cola para llegar al local y ver que sólo hay una empleada atendiendo a todos. Cobrando. Tomando nota. Cogiendo encargos. Entregando pedidos. La situación se repita año a año.

Cuando no es Navidad y quieres tomarte algo cualquier día en Atarazanas, pueden tardar en atenderte perfectamente 15 o 20 minutos en el mostrador, de pie (aunque no haya nadie más esperando a ser atendido), ni te cuento si te sientas en una mesa. Pero lo más increíble de todo es que para pagar, normalmente también debes esperar otra media hora, si tienes suerte, por supuesto, de pie, dentro, viendo como la única persona que te puede cobrar, no da abasto entre atender a los clientes, preparar cafés, cobrar, preparar bandejas de dulces, entrar al almacén, coger el teléfono, etc.

8

En Av. Carlos Haya he tenido experiencias desayunando que han sido incluso peores. Yo no me lo podía creer, la última, el pasado domingo. En la cafetería, todas las mesas llenas. De personal de Pathelin: una persona. La misma persona debía tomar nota a todas las mesas, llevar las bandejas a las mesas, y además hacer los churros. Porque la máquina de churros no está en la cocina, está fuera. Me quedé perplejo observando como el camarero, que pidió disculpas varias veces por la demora (cuando no es responsabilidad suya, sino del irresponsable que lleve el negocio), entre viaje y viaje, paraba en la máquina de churros y se ponía a amasarlos y a freírlos. El trato del camarero, exquisito. Un verdadero héroe por poder trabajar en esas condiciones.

Por mi parte Pathelin se ha acabado. No me siento a gusto en establecimientos donde el trato a sus trabajadores es lamentable. No me siento a gusto en negocios donde se ve claramente que el único objetivo es ganar cuanto más dinero, mejor. Era todavía septiembre, y tras hora y media para poder desayunar, veo que en la pastelería ya están vendiendo buñuelos, cuando antaño este dulce sólo podías consumirlo únicamente en los días previos al 1 de noviembre. Mes y pico antes. Se venderá bien, da dinero. El roscón igual lo sacan en noviembre, se vende bien, da dinero. Mientras, seguirán explotando a sus trabajadores y haciendo que la experiencia de consumir en Pathelin sea para olvidar. Adiós.

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.